Me las prometía muy felices a finales del 2008. Contemplaba el calendario de lanzamientos para Nintendo DS y Wii con esperanza. Por fin iban a salir juegos como Dios manda en estas consolas, juegos "de toda la vida".
Una máquina con un mando diseñado para apuntar a la pantalla y disparar con un botón en forma de gatillo debía tener juegos de tiros en primera persona con cara y ojos. Y llegó House of the Dead: Overkill. La recreativa de SEGA en casa. La propia SEGA también se atrevió con el arriesgado MadWorld en la consola de Nintendo, pudiéndolo haber podido sacar para cualquier otra plataforma. Además, Nintendo DS tampoco se iba a librar. Acaba de salir nada más y nada menos que un Grand Theft Auto. GTA: Chinatown Wars es un juegazo que se ha sacado Rockstar de la manga trasladando toda la esencia de sus hermanos mayores a la portátil con pantalla táctil.
Pues todos estos juegos, señoras y señores, no han tenido el recibimiento que me esperaba. Si contemplamos las cifras de ventas arrojadas por sus respectivas distribuidoras, comprobaremos que pese a tener un parque de consolas mucho mayor que la competencia, el público mayoritario de NDS y Wii no está interesado en juegos de este tipo. Porque estas cifras, son ridículas incluso en títulos multiplataforma. A saber: Chinatown Wars apenas supera las 90.000 copias vendidas y MadWorld se queda en 66.000 en su primer mes a la venta.
Ninguno de los motivos que se me ocurren para estos números me convence. ¿La crisis? No, porque se siguen vendiendo juegos. ¿Son malos juegos? No, porque se han llevado las mejores críticas que se recuerdan en los últimos tiempos en lanzamientos para ambas plataformas. ¿Mala promoción? Tampoco, porque "GTA" debería venderse sólo con su nombre y a MadWorld o HoTD:Overkill se los ha "hypeado" durante meses...
Entonces, ¿cuál ha sido el problema? Pues que, a pesar de lo que digan los nintenderos y los cuatro gatos que nos quejamos, Nintendo ha dejado de ser territorio de aficionados a los videojuegos. Nintendo es ahora un mundo de entrenadores virtuales, juegos familiares y programas de cocina. Nintendo son consolas virtuales, refritos de generaciones pasadas y periféricos para perder peso y hacer crucigramas. Nintendo, la que hace unos años hacía los mejores juegos de la historia, ha cambiado de público. Y si juegos tan ambiciosos como estos se están pegando el gran batacazo dos años después del lanzamiento de la consola... no esperéis ver nada mejor en máquinas Nintendo en el futuro. Las compañías van a ir a lo fácil. Para juegos de verdad, PlayStation y Xbox 360.