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martes, 9 de septiembre de 2008

Xbox: Infinite Undiscovery

Análisis

Plataforma: Xbox 360
Editor: Proein
Desarrollador: Tri Ace
Género: Acción

Tanto fanáticos como periodistas han catalogado "Infinite Undiscovery" como un intento de tomar el estancado género de los JRPG para que éste haga su entrada triunfal en el mundo de las consolas de última generación. La verdad es que el gesto se agradece, pero desafortunadamente, la última apuesta de Square Enix se queda a medio camino.
A pesar de algunos destellos de grandeza, las novedades en la jugabilidad se vienen al piso, el aspecto visual no es tan llamativo como se podría haber pensado por las capturas de pantalla y, por sobre todo, el jugador se queda con la sensación de estar jugando, por enésima vez, un JRPG. "Infinite Undiscovery" no es un juego malo, pero una lista de problemas bastante extensa hace que la entrega no le llegue ni a los talones al enorme cambio que los fanáticos de los RPG esperaban.

La historia del título sigue el grandioso destino de Capell, un flautista con un peinado al estilo J-Pop, desde el momento en que éste cae en prisión producto de su increíble semejanza física con Sigmund, el héroe rebelde más famoso del mundo. Una vez encarcelado, Capell es rescatado por Aya, la miembro más hermosa de las fuerzas rebeldes de Sigmund e, inevitablemente, el muchacho comienza a formar parte de la misión de Sigmund que espera liberar al mundo del malvado imperio conocido como La Orden, que ha encadenado la Luna al mundo por alguna razón nefasta y misteriosa. Así pues, Capell comenzará una aventura que lo llevará a transformarse en un verdadero héroe y dejar de ser el apático muchacho con el que nos encontramos al comenzar el juego.

Sin embargo, a pesar de lo interesante que puede parecernos la historia, en el caso de Capell, Aya y los otros personajes principales de la entrega nos encontramos con la primera falta de los desarrolladores: si bien los caracteres centrales están hermosamente diseñados y renderizados, la otra docena de personajes que son incoherentemente lanzados a la historia, se sienten irrelevantes y vacíos. No obstante, la sobrepoblación en la pantalla tiene sentido en cuanto al combate en el juego. Esta es una de las supuestas novedades de "Infinite Undiscovery": batallas a larga escala con múltiples grupos de miembros de una party. Ahora bien, cierto es que con más de una docena de personajes en pantalla el sentimiento de grandeza y ardor en la batalla no se hace esperar; no obstante, mientras más personajes tengamos en pantalla más lento se volverá el juego, por lo que –añadiendo todos los efectos de hechizos y sonido- "Infinite Undiscovery" dista mucho de ser ese juego estilizado y épico de enfrentamientos anime.

Considerado como un todo, "Infinite Undiscovery" es un juego con crisis de identidad. Cuando actúa como un JRPG común y corriente se siente cliché, pero disfrutable en su justa medida. Sin embargo, cuando la entrega trata de ser innovadora, su poco satisfactorio sistema de combate, sus subsistemas superfluos y otras fallas no menores, hacen que el título se quede a medio camino. Tal y como ocurre con Capell, el juego está atrapado entre quedarse con lo ya conocido y la tentación de convertirse en un verdadero revolucionario. Desafortunadamente, "Infinite Undiscovery" nunca se decide por uno de los dos caminos y termina siendo un juego que resulta extraño y superficial, pero aún así intrigante. Tal y como ocurre con el sinsentido de su nombre.

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